Cortamos el bonito en taquitos y los ponemos en un bol grande. Cortamos los ajetes en rodajas finas. Picamos las manzanas en daditos y lo incorporamos todo. En ese bol añadimos el vinagre y el zumo de manzana, el limón exprimido, el pimentón, las hierbas picadas, las semillas de amapola, el aceite y la sal. Lo mezclamos todo muy bien, lo tapamos y lo dejamos en la nevera mínimo dos horas.
Porque es en verano cuando este túnido que realiza largas migraciones, se acerca al mar Cantábrico. Es en esa época del año cuando se produce la tradicional costera del bonito, en la que los barcos de pesca salen a capturar los grandes bancos de bonitos que llegan a nuestras costas. Esa pesca anual le emparenta desde hace muchas generaciones con el Cantábrico y su cocina tradicional, en la que destacan recetas clásicas como el marmitako o el bonito encebollado. Por eso se le conoce como bonito del norte.
Este pescado azul, que suele alcanzar un metro de longitud y pesa entre 3 y 8 kilos, es muy apreciado por su carne firme y jugosa, más delicada que la de otros túnidos. Pruébalo en esta original receta veraniega, que será todo un éxito en tu mesa.
Cuando haya pasado al menos dos horas en el frigorífico, lo sacamos, lo servimos y a disfrutar.
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