Los cítricos forman parte de la despensa habitual mucho más alá del zumo del desayuno. Son un ingredientes clave en la cocina de casa ya que encajan en infinidad de platos. Consumirlos en invierno, no es casualidad ni tradición: es imperativo. Están en plena temporada y sus propiedades nutricionales son necesarias en los meses más fríos del año.
La estacionalidad de los cítricos se da entre finales de otoño y durante el invierno, lo que significa que en estos meses, su sabor, aroma y perfil nutricional están en óptimas condiciones.
Son frutos ricos en vitamina C, un componente que ayuda a mantener en buena forma el sistema inmunitario y a paliar los efectos de gripes y catarros, así como infecciones respiratorias. También son antioxidantes, por tanto, ayudan a combatir el estrés oxidativo.
01.
Es uno de los cítricos más populares, tanto por su versatilidad como por su sabor. Según la variedad, la naranja puede ser más dulces o más ácida, aunque siempre guarda un equilibrio natural. Su pulpa es muy jugosa y refrescante.
Cómo tomarla: en gajos o rodajas al natural, en ensaladas verdes y en zumos recién exprimidos. Su piel se emplea habitualmente en coctelería.
En cocina es muy útil su ralladura ya que aromatiza distintos platos, tanto dulces como salados. El zumo también se emplea como base de salsas o para elaborar vinagretas.
02.
Su acidez es intensa, por lo que no se suele consumir como fruta al natural, pero su aporte perfuma infinidad de recetas.
Cómo tomarlo: en limonada, como ingrediente de un zumo multifrutas y con infusiones como el té.
En cocina se emplea en la elaboración de mayonesas y vinagretas, y también cabe señalar que es un sustituto del vinagre en aliños; además, unas simples gotitas realzan las frituras de pescado y marisco, y también es útil para aderezar conservas, En repostería, su ralladura perfuma masas y eleva cremas como la pastelera o la crema inglesa.
03.
Su sabor es muy agradable: guardan un perfecto equilibrio entre dulzor y acidez. Son muy populares entre todas las personas ya que son muy fáciles de pelar y con un sabor delicioso.
Cómo tomarlas: al natural.
En cocina tanto su zumo como su piel se emplean en repostería, y al igual que la naranja, son perfectas como ingrediente de algunas salas, sobre todo para carnes blancas.
04.
Son más amargos que las naranjas, aunque en los últimos años han ido perdiendo cierto amargor. Su pulpa es extremadamente jugosa por lo que se siente muy refrescante.
Cómo tomarlo: en gajos y rodajas al natural (si se quiere matizar el amargor, resulta delicioso con un poco de panela espolvoreada o con canela).
En cocina brilla en ensaladas y en salpicones de carne o marisco. Y en postres ligeros y frutales aporta notas distintivas.
Lima
Su aroma es muy fragante y su sabor muestra un toque exótico muy agradable. Es menos ácida que el limón, aunque su sabor es más largo.
Como tomarla: aromatiza muy bien el agua, ya sea con gas o natural, también distintas infusiones. Puede formar parte de zumos multifrutas, y como el limón, también puede emplearse en aliños. Su piel y zumo son habituales en coctelería.
En cocina se suele emplear en platos foráneos como el ceviche, curris y platos picantes. En la cocina mexicana es un imprescindible.
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