Para hacer la masa del crep, batimos en un cuenco dos huevos, la leche, y vamos añadiendo la harina tamizada muy poco a poco para no hacer grumos. Añadimos la mantequilla diluida, ralladura de limón, la nuez moscada, sal y pimienta. Batimos hasta que la textura quede como la de la nata líquida. Tapamos y dejamos reposar en la nevera al menos 30 minutos.
En una sartén antiadherente caliente de unos 30 cm de diámetro extendemos un pelín de mantequilla, echamos un cazo de la masa, giramos la sartén para que se extienda por toda la sartén sin quemarse, y cuando salgan burbujas le damos la vuelta, doramos y sacamos con cuidado.
Por otra parte, cocinamos a la plancha la pechuga de pollo y cortamos en tiras o tacos, y reservamos. Pochamos la cebolla picada, las espinacas troceadas, la zanahoria rallada, añadimos la leche de coco, el maíz, el queso rallado, y finalmente añadimos el pollo.
Y es que es difícil encontrar peques que no se pongan locos de contentos cuando se dice en voz alta en casa la palabra “crep”. Suele ser sinónimo de un desayuno especial o de una merienda genial. Y es que esa versatilidad y esa mezcla de dulce y salado es irresistible. Esta receta que te proponemos verás que es muy completa, ya que tiene proteínas de calidad, en el pollo, en el huevo y en el queso; hidratos de carbono en el crep; y vitaminas y minerales en las verduras. ¡no se puede pedir más!
Para presentar el crep, lo rellenamos, lo doblamos por la mitad y volvemos a doblarlo. Lo podemos acompañar de una salsa de yogurt con limón y aceite o de crema de queso.
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