En un bol mezclamos 150 gramos de mantequilla a punto de pomada, con las avellanas picadas, la avena y una pizca de sal. Mezclamos bien hasta que se quede en grumos y reservamos. En una sartén grande, ponemos 50 gramos de mantequilla, añadimos los frutos rojos con las fresas picadas, la panela y las vainas de vainilla partidas a la mitad. Cocemos a fuego vivo hasta que se reduzca y espese durante unos 25 minutos. Montamos en ramequines individuales, añadimos la compota de frutos rojos y cubrimos con el crumble.
Este crujiente postre proviene de Inglaterra, concretamente de los tiempos de la Segunda Guerra Mundial, cuando la escasez de alimentos hacía necesario utilizar ingredientes económicos para los alimentos. Así, con harina, azúcar y manteca (mantequilla si era posible), se creó este postre que recubría algún tipo de fruta. En un principio la manzana fue la más habitual pero con el tiempo se han ido creando crumbles de todo tipo. Este de frutos rojos es realmente delicioso porque junta el dulzor y la acidez de una forma magistral.
Metemos en el horno y gratinamos 5 minutos o hasta que se dore. Esperamos a que se atemperen para comerlos.
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