El fin de semana es para disfrutar y desayunar churros y porras en en estos días de descanso. No solo para alimentarse, sino para recuperar y disfrutar de una arraigada tradición.
Desayunar o merendar sin prisas es una experiencia que te llevará a la infancia, a los domingos en familia y a las churrerías de barrio de toda la vida.
Se trata de mojar el churro o la porra en chocolate caliente y conectar con el confort de tu hogar. Con este sencillo y sabroso gesto, frenarás el ritmo acelerado de la semana, al tiempo que te regodeas con tu familia con los sabores reconocibles de estas pequeñas comidas.
En estos días gélidos del invierno apetece recogerse en casa en nuestro tiempo libre, y los desayunos y meriendas propician que la familia se reúna en torno a una mesa.
En el supermercado podrás encontrar churros, porras y chocolate para preparar en casa y convertir estos momentos en un baño de nostalgia para los adultos y en una experiencia gastronómica deliciosa para los más pequeños.
Elegir churros y porras para estos instantes en familia es apostar por nuestra cultura gastronómica, siendo un gesto que nos demuestra que la felicidad está en lo más simple y auténtico.
No hay churros y porras sin chocolate caliente. Tomar de vez en cuando churros y porras con chocolate a la taza es una costumbre española muy popular que aúna sabor, confort y tradición.
Para preparar chocolate caliente con cacao en polvo, se calienta primero la leche hasta que esté templada y, en ese momento, se añade el cacao mientras se remueve constantemente para evitar que forme grumos, al tiempo que se sigue calentando a fuego lento, hasta que llegue a hervir suavemente y espese. Después, se retira del fuego y se sirve.
La fórmula clásica es emplear leche fresca entera (aunque no es condición sine qua non).
La leche entera es la opción tradicional por su aporte de cuerpo y textura pero, también puede emplearse leche desnatada y semidesnatada. Y si quieres un plus de sabor, elige leches frescas.
En cualquier caso, las bebidas vegetales como la de avena o de almendra, también pueden emplearse para prepara chocolate caliente, con un resultado de sabor y textura muy agradables.
Si buscas una experiencia completa, asegúrate de tomar el chocolate con churros y porras crujientea y tiernos por fuera, mojándolos bien en el chocolate.
Y si no te quieres complicar elaborando chocolate, puedes comprar chocolate a la taza en brick que te permitirá degustarlo sin complicaciones, tan solo calentándolo.
Calienta abundante aceite en una freidora y cuando llegue a una temperatura de 175-180 ºC fríe unas pocas unidades de churros a la vez durante 3-4 minutos para no bajar la temperatura.
En caso contrario, los churros y las porras te quedarían blandos. Repite la misma secuencia con las porras. en este caso, al ser más grandes, durante 4-5 minutos.
Los churros rellenos bites (de bocado) necesitarán una fritura de 2,5 minutos a 3,5 minutos.
Cuando los churros y las porras estén dorados de forma uniforme, retíralos y déjalos escurrir en una rejilla, sin utilizar el papel de cocina que puede ablandarlos.
Se fríen en aceite de girasol porque tiene un sabor neutro que no interfiere en el sabor de la masa. Además, es un aceite que soporta altas temperaturas y proporciona una textura crujiente.
Se elaboran de forma sencilla. Precalienta la freidora de aire a 200 ºC, introduce los churros o porras en una sola capa, y rocía ligeramente con aceite en spray. En el caso de los churros, cocina durante 8-10 minutos; en el de la porras durante 10-12 minutos, y los churros bites, durante 7-9 minutos.
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Para disfrutar del chocolate con leche y poder mojar los churros y las porras, cuenta con tazas de abertura ancha que te permita empapar los bocados a tu gusto.
Los churros han viajado muy bien, y es una de las recetas tradicionales que España ha dado a buen parte del mundo.
La porra, por su parte, es una preparación genuina de Madrid, que también tiene sus variantes en el mundo.
Las diferencias entre ambos es que el churro es fino y muy crujiente, y la porra es más gruesa y tierna en su interior. Ambos se fríen en aceite.
Los churros y distintas variantes de las porras se comen en una gran diversidad de países, tales como Portugal -donde pueden encontrarse rellenos-, en Francia e Italia, que al igual que en España suelen servirse en ferias populares; en Alemania y Bélgica son populares en mercados y fiestas.
Al otro lado del Atlántico, los mexicanos los toman rellenos de cajeta, de chocolate o de crema de Vainilla (uno de los mejores restaurantes de México, Pujol, honra los churros sirviéndolos a partir de una receta muy delicada, en el momento del postre y resultan deliciosos).
En Argentina y Uruguay se toman con azúcar y, en ocasiones, rellenos de dulce de leche. En Chile, Perú y Colombia son un habitual del desayuno y también el churro es un bocado callejero. En Brasil se encuentran siempre rellenos y en Estados Unidos forman parte de ferias populares, sobre todo vinculadas a comunidades latinas.
En Filipinas, como excolonia española, también toman churros con chocolate de forma habitual.
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