El higo y la pera ercolina son bombones naturales por el carácter dulce de su sabor. Solo tienen un hándicap: su temporada dura poco más de un mes, por lo que si agradan, solo se disfrutan durante pocos días. ¡Corre a por ellas!
¿Sabías que el higo es la fruta más mencionada en la Biblia? Los antiguos creían que crecía en el Jardín del Eden. Aunque lo cierto es que su procedencia esta Oriente Medio.
En todo caso, hoy en día crece en muchas regiones subtropicales secas y zonas cálidas de alrededor del mundo. Muchas de ellas localizadas en México (adónde llegó gracias a los conquistadores españoles) y otros lugares de América.
Lo que conocemos como higo es un fruto que semeja ser una simbiosis de flor y fruta, ya que su cuerpo tiene una base una base floral carnosa en el extremo contrario al pedúnculo donde pequeñas flores internas forman minúsculos frutos individuales.
Peculiaridades aparte, existen distintas variedades de higo que se distinguen por su color exterior e interior. Algunos son verdes, otros morados y otros negros. En su interior pueden ser de un llamativo color rojo o bien de un carmesí desvaído o, incluso, rosa.
Los higos contienen en torno a un 80% de agua y son muy delicados. Una vez recogidos del árbol, su frescura es muy corta. Es imposible encontrarlos frescos fuera de temporada ya que no se conservan bien en cámaras, y en casa te durarán, como mucho, un par de días en un lugar fresco y alejados del sol.
Contienen macronutrientes como carbohidratos, proteínas y grasas (estos dos últimos en pequeñas cantidades). Sus grasas son saludables y, además, es un fruto con antioxidantes como los polifenoles, flavonoides y antocianinas, especialmente en las variedades moradas o negras. Para aprovechar al máximo su contenido en antioxidantes, se recomienda comerla con piel.
Por último, también tiene fibra, distintos minerales, con especial mención a su contenido en calcio, y vitaminas como A, C, K y vitaminas del grupo B.
Además de frescos, también se consumen secos en distintos lugares del mundo. De hecho, la mayor parte de la cosecha mundial se destinan a conserva mediante secado, debido a la corta duración de su temporada.
En seco concentra mucho los azúcares, por lo que su contenido calórico se triplica.
En la antigüedad, todas la peras eran de textura terrosa o granulada. Y aunque muchas variedades de pera siguen siendo así, también hay otras como la ercolina, de textura suave, de granulado ligero y cremosa. Este tipo de peras se desarrollaron durante el siglo XIII gracias a cultivadores belgas y franceses. Y concretamente la ercolina, que procede de Italia, la obtuvo un agrónomo italiano en la Estación Experimental de Fruticultura de Florencia a mediados del siglo XX.
La pera ercolina es una pera de verano cuya cosecha se produce desde finales de julio y durante todo el mes de agosto. Tiene una durabilidad en fresco bastante corta, por lo que no hay que guardarla durante muchos días.
Por fuera es amarilla, a veces con algunas tonalidades rojizas, y la pulpa es blanca, jugosa y tierna. Tiene un contenido en agua del 85%, fibra y pequeñas proporciones de proteína y grasa.
Entre sus micronutrientes encontramos minerales como el potasio, y magnesio, fósforo y calcio en pequeñas cantidades. También vitamina C, ácido fólico y vitamina K. Además, no hay que desdeñar su aporte de antioxidantes, sobre todo si se consume con piel.
Esta pera estacional es como con los higos, una fruta muy dulce debido a su alto contenido en azúcares naturales y de sabor y aroma muy agradable y frutado.
Disfruta de los mejores higos de las variedades más suculentas en tu supermercado de referencia de El Corte Inglés. Recuerda que los higos negros o morados cuentan con más antioxidantes, aunque organolepticamente. todos son deliciosos.
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