Cocemos los huevos 4 minutos desde que empieza el agua a hervir, y enfriamos en agua con hielo, pelamos y reservamos. En un bol ponemos la carne, añadimos la cebolla picada en brunoise, el cebollino cortado fino, una cucharada de mostaza, un huevo, sal y la pimienta. Mezclamos todo bien hasta que se integren los ingredientes. Formamos una oblea o filete redondo con la carne, ponemos el huevo en el centro y envolvemos hasta cerrar bien la carne formando una pelota con el huevo cocido dentro. Pasamos las bolas por huevo batido y harina de maíz y freímos en abundante aceite.
Aunque se les llama escoceses, la primera constancia de este plato en las islas británicas se remonta a Londres en 1738, cuando un famoso establecimiento los empezó a elaborar como un plato para comer estando de viaje. Hay muchas teorías de por qué se les llama escoceses, nombre que aparece documentado por primera vez a principios del siglo XIX, aunque ninguna está consolidada.
Para elaborar esta receta hemos usado los huevos camperos trufados que nos presenta Corral de Monegros. Esta empresa aragonesa nos presenta unos fantásticos huevos de gallinas camperas, que colocan junto a trufa negra (tuber melanosporum) fresca. El aroma atraviesa la cáscara porosa e impregna el huevo de su sabor de forma totalmente natural, sin ningún tipo de aromas artificiales ni saborizantes añadidos. Si no los conoces, te van a encantar.
Para servir, partimos las bolas fritas por la mitad y acompañamos con un poco de rúcula.
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