Es uno de los planes más apetecibles en los días de frío: sentarse alrededor de una fondue de queso con tus familiares o amigos para compartir un momento de disfrute difícil de igualar.
Existen pocas experiencias culinarias tan sencillas, económicas e irresistibles como la que hoy te proponemos. Y lo mejor de todo es que no tienes por qué ser un avezado cocinillas para conseguir sorprender a tus invitados con uno de los planes favoritos para los amantes de los quesos. Tampoco vas a tener que complicarte mucho la vida para hacerte con esas referencias suizas y francesas, que son las más indicadas para conseguir un resultado sobresaliente, cuando se trata de preparar una fondue en casa. Todos los quesos que te proponemos más abajo los vas a encontrar en cualquiera de nuestros supermercados y, obviamente, en nuestra tienda online.
Pero antes vamos a confirmar que tienes todo lo necesario para un plan que vas a querer repetir cada fin de semana, incluso cuando no haga tanto frío. El único utensilio que es sí o sí obligatorio es la fondue, que es importante que sea específica para queso (no es igual que la de chocolate o carne). Luego te tocará tener que elegir entre eléctrica o tradicional. La primera es más versátil y te permite poder ajustar la temperatura, mientras que la segunda –mucho más auténtica- funciona mediante un hornillo que tendrás que encender usando un gel que, sobra decirlo, es totalmente seguro. Elijas la que elijas, no te olvides de restregar un poco de ajo pelado en el propio recipiente de la fondue, es básico para darle un poco de sabor y, sobre todo, para que no se pegue el queso con el calor.
A la hora de seleccionar el tipo de queso a emplear, debes saber que los suizos nunca fallan, por eso se suelen emplear para la base. Algunos ejemplos son el Gruyère, el Emmental o el Appenzeller, todos ellos muy cremosos. Se suelen combinar con otros característicos de otros países europeos, como el Comté (Francia) o Fontina (Italia). Los más atrevidos se animan incluso con algún queso azul, tipo Gorgonzola, que aportan una mayor complejidad a nivel de sabor. Pero nosotros hemos preferido tirar para casa y recomendarte algo más característico de nuestra tierra. ¡Y no te olvides del pan! Lo suyo es que sea un pan de campo de miga densa, para que el trozo de pan se sujete bien al tenedor y no se termine cayendo en el caquelon (no suelen ser fáciles de recuperar).
Empezamos con uno de esos clásicos que nunca fallan. Se trata de un Comté cremoso, aromático y con todo ese sabor característico de este queso del Jura. En realidad, lo más apropiado sería hablar de una mezcla de tres Comtés con maduraciones distintas. Para disfrutarlo solo tienes que verter el contenido en el recipiente, sin necesidad de añadir vino, y calentar. Acuérdate de remover bien hasta obtener una textura de crema suave.
Si vas a preparar fondue para autóctonos, no te la juegues. Aunque la receta tradicional Savoyarde consiste en una mezcla de quesos Comté, Beaufort y Emmental, en este caso han decidido cambiar el Beaufort por Tomme. Del resto se encargan el vino, la nata y el licor kirsch. Su sabor auténtico y su textura fundente te harán viajar hasta las montañas de Alta Savoya cada vez que introduzcas un trozo de pan bien cargado en tu boca.
Es de la misma marca que el anterior, Le Rustique. Lo cual ya te da todas las garantías de que vas a acertar sí o sí. En este caso, hablamos de un único tipo de queso que se elabora con leche de montaña en Auvergne (Francia). Tiene una textura cremosa que se funde en caliente y su larga maduración le aporta unas deliciosas notas. Sobra decir que va sin corteza y que lo puedes utilizar también para preparar una raclette sobresaliente.
Si eres de los que prefieren hacer la fondue de cero con los quesos que saben que funcionan mejor, esta rueda de queso suizo Ermitage semi-graso y aromático elaborado con leche de vaca. Es perfecto para fundir y degustar con un poco de pan, carne o con patatas hervidas. ¡Cuántos menos ingredientes haya en el plato, mejor! Solo así podrás apreciar esa textura tan suave que prácticamente no necesita calentarse antes para que se derrita en tu boca.
Mezcla tradicional de quesos suizos fundidos y bañados en vino blanco que llega lista para calentar y compartir. Es una opción ideal para los que buscan una experiencia cálida y auténtica, al más puro estilo alpino, sin necesidad de tener conocimientos avanzados de cocina ni de tener que hacer nada más que verter y esperar un poco. Tú solo tienes que preocuparte de elegir la mejor compañía para disfrutarlo (y procurar que no te dejen sin nada).
Si buscas sorprender a tu pareja con un plan casero, sencillo y económico, no le des más vueltas. En este envase de Tiger –uno de los clásicos de las fondues- viene la cantidad necesaria para que dos personas puedan disfrutar de unos quesos suizos seleccionados con aroma intenso y textura sedosa. Si lo acompañas de una copa de un buen vino Riesling seco, a ser posible bien frío, verás que la experiencia pasa a un siguiente nivel.
Ya te dijimos que teníamos una sorpresa para el final. Aunque no es lo más habitual, esta salsa de queso cabrales es perfecta para aquellos que buscan potencia en la fondue. Puedes usarla tal cual está, pero nosotros te recomendamos mezclar el contenido de este bote con algún Gruyère, Emmental, Appenzeller, Comté o Fontina. Saca a relucir tu faceta más creativa y deja boquiabiertos a tus invitados, sobre todo si algún asturiano entre ellos.
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