Para preparar los nidos de pasta filo, cortamos la pasta en cuadrados de 15×15 centímetros y colocamos tres capas dobles en los moldes de tartaletas. Horneamos a 200° 15 minutos. Picamos la cebolla y la berenjena en brunoise, sofreímos en una sartén con un poco de aceite hasta que se poche bien todo. Escurrimos el bonito en aceite y lo desmigamos y reservamos. Cortamos los tomates en dados pequeños sin semillas y picamos las hierbas finamente.
El bonito del Norte es toda una “institución” de nuestros mares. Desde el mar Cantábrico hasta gran parte del Atlántico Noroeste y una zona del Mediterráneo, este pescado azul de la familia de los túnidos es de los más valorados entre los de su especie por su sabor suave y su textura firme. Su captura se produce con técnicas tradicionales, que garantizan su calidad, frescura y respeto por el medio ambiente. Sus beneficios son múltiples para nuestro organismo, ya sea desde su aporte de proteínas, las vitaminas de los grupos B, A y D o por su riqueza en ácidos grasos Omega-3.
Lo hemos utilizado para coronar un crujiente nido de pasta filo con hortalizas de base, y que se impregna del olor fresco de la hierbabuena.
Para montar los nidos, añadimos sobre la pasta filo horneada y dorada el sofrito de berenjenas, el tomate en daditos, las hierbas y el bonito desmigado. Y rematamos cada nido con una aceituna Kalamata.
Habla ahora…