Cocemos las patatas y escaldamos la merluza en agua hirviendo. En un bol echamos los huevos, la nata fresca, la merluza desmigada y añadimos los ajetes picados finos. Salamos y batimos hasta mezclar todo bien. Echamos la mezcla en un molde para horno y cocinamos a 170° durante media hora. Mientras, en un bol machacamos las patatas con mantequilla, el queso rallado, 50 mililitros de agua de cocer con el azafrán infusionado, pimienta y sal. Sacamos el pastel del horno y añadimos el puré de patata con azafrán por encima.
Cocemos las patatas y escaldamos la merluza en agua hirviendo. En un bol echamos los huevos, la nata fresca, la merluza desmigada y añadimos los ajetes picados finos. Salamos y batimos hasta mezclar todo bien. Echamos la mezcla en un molde para horno y cocinamos a 170° durante media hora. Mientras, en un bol machacamos las patatas con mantequilla, el queso rallado, 50 mililitros de agua de cocer con el azafrán infusionado, pimienta y sal. Sacamos el pastel del horno y añadimos el puré de patata con azafrán por encima.
La merluza es todo un clásico de nuestras costas, y con ella se preparan decenas y decenas de platos a lo largo de toda nuestra geografía. Su sabor es de los más reconocibles y sus beneficios múltiples, como su escasez de grasa, su contenido en ácidos grasos Omega-3 que ayudan a disminuir el riesgo de enfermedades cardiovasculares, vitaminas de los grupos B y D, su gran cantidad de proteínas de alto valor biológico, o ser una fuente de minerales que fortalecen huesos, músculos y la función nerviosa. Presentarla en forma de pastel es una deliciosa forma de acercarla a quienes puedan ser algo más reacios a comer pescado, como los niños, y un plato de lo más atractivo y saludable.
Por último, gratinamos durante 5 minutos más o hasta que se dore. Servimos caliente.
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