En invierno, el cuerpo pide recetas que reconforten y nutran, y los platos de cuchara son la elección perfecta. Guisos, sopas y cremas no solo ayudan a entrar en claro; también representan una forma de cocina pausada y aromática.
Entre algunas de las propuestas que te ofrecemos, encontrarás desde preparaciones sencillas hasta recetas con toques gourmet. En común a todos ellos esta el que los ingredientes se cocinan lentamente en un medio líquido que concentra sabores y mejora texturas.
Son aquellos platos en los que empleamos cuchara para tomarlos. Se preparan con distintos ingredientes que se cuecen en soluciones líquidas como agua, fondos, vinos u otros alcoholes, y se enriquecen con especias y hierbas aromáticas. También, en el caso de los más exóticos, se les añade ingredientes como miso, tofu o distintas salsas asiáticas.
Con esta forma de cocinar se logra integrar sabores, ablandar ingredientes, conseguir platos más digestivos y asequibles, ya que se elaboran con ingredientes de temporada.
Así, llamamos platos de cuchara a sopas, caldos, cremas, purés, guisos y potajes, y su consumo está indicado para distintos usos y momentos. Por ejemplo, los caldos sirven para elaborar consomés y sopas; también como fondo de guisos, cremas y purés.
Consomés, cremas y sopas son entrantes sabrosos y ligeros que entonan el cuerpo en los meses de más frío.
Los platos de cuchara son aliados de la salud en tanto conservan minerales y vitaminas con propiedades hidrosolubles y son, en algunos casos, fuente de fibra. Además, favorecen la hidratación.
También son saciantes y, en muchas ocasiones, equilibrados. En un sentido positivo, los platos de cuchar son el cajón de sastre de la cocina: cualquier ingrediente cabe en ellos.
Sopa de pollo con verduras como plato de cuchara ligero
Para elaborar estas preparaciones, lo ideal es partir de un buen caldo casero o, en su defecto, de un caldo envasado de calidad.
A las sopas les puedes añadir verduras de todo tipo, fideos, cereales como la avena y el arroz, quinua, y alimentos proteicos como queso, tofu, pollo picado (que puede proceder de restos de pollo asado, pescados, mariscos y huevo.
Como consejo, procura no cocer demasiado las verduras ya que pierden sabor. También puedes añadirles hierbas aromáticas y un toque cítrico para equilibrar su sabor, y rematar la presentación con toppings como semillas, picatostes y jamón crujiente.
En el caso de cremas o purés, puedes elaborarlas con verduras, tubérculos, legumbres y setas. Te recomendamos no abusar de la nata, hay ingredientes que te dan el mismo toque de cremosidad con menos caloría. Por ejemplo, el yogur griego, un quesito light o una bebida de almendras sin azúcar.
Te recomendamos triturar los alimentos de la crema en caliente ya que así conseguirás un textura más sedosa. Para potenciar sabores, un gran aliado es el aceite de oliva virgen extra y el extraordinario mundo de las especias y hierbas aromáticas.
Aúnan sabor y un contenido nutricional equilibrado: son los platos estrella del invierno. Para elaborarlos, es esencial el remojo de las legumbres (durante al menos 12 horas) para mejorar la digestión y la textura del alimento (excepto cuando son frescas o empleas lentejas verdina que no requieren este paso).
También es recomendable espumar durante la cocción y, en lugar de tomarlo nada más cocinar, está indicado que el guiso repose durante 24 horas para conseguir un mejor sabor.
Eso sí, si añades patata, cuécela en el guiso una vez este haya reposado. La patata cocida se conserva muy mal perdiendo su sabor y textura originales.
01.
Es una sopa que combina el sabor herbal de los espárragos verdes con el de los mejillones cocinados con ajo, vino blanco y laurel, obteniendo una sopa aromática y sabrosa.
El plato se completa con una velouté de espárragos y el jugo de cocción de los mejillones.
02.
Es una sopa tradicional de la cocina japonesa, muy reconfortante, elaborada a partir de caldo dashi, algoa kombu, La sopa miso con shiitake es un clásico japonés reconfortante, elaborada con un caldo dashi a base de alga kombu, katsuobushi (bonito seco en finas láminas) setas shiitake, tofu y wakame.
El miso se incorpora al final de la cocción para mantener su sabor y propiedades, aportando umami al plato.
03.
Es una sopa ideal para cuidar tu estómago si has comido en demasía ya que asienta el estómago y apenas aporta calirorias. En todo caso, no creas que es un caldo anodino. Se elabora con distintas hortalizas y se condimenta con algunos picantes naturales como la cayena y el jengibre y el resultado es realmente rico.
04.
Es una sopa muy sabrosa que se elabora con tomates frescos, caldo de verduras y distintas especias. Además, se completa con un huevo poché (con la yema cruda), que se cocina aparte. La sopa se sirve con el huevo y un poco de pan frito.
05.
Es una crema contundente y sabrosa debido a ingredientes como el cabrales, la almendra y la adición de nata. No esta indicada como entrante si el segundo previsto también es contundente.
Lo idea es tomarla como entrante combinado con un principal muy ligero o bien, como plato único.
06.
Es un clásico del cuchareo indío: una versión vegetariana (a lo que son muy dados los indios) de un tradicional curry de calabaza. El secreto de su éxito es su combinación de sugerentes y embriagadoras especias.
07.
Es un guiso muy típico de Asturias que combina una legumbre tan delicada como la verdina con el sabor delicioso y la tersa textura del rape. Para el elaborarlo, se prepara un fumet de espina y cabeza de rape, lo que le dará un sabor profundo al guiso, convirtiéndolo en un plato digno de las mejores mesas.
08.
Partiendo de la clasica salsa italiana, ideamos un suculento plato de cuchara muy nutritivo y de textura melosa como ejercicio de originalidad en la mesa.
09.
Partiendo de un clásico potaje, le damos la vuelta al plato elevándolo a un grado gourmet. ¿Cómo? Añadiendo un marisco fino y codiciado como la cigala.
10.
Este es un guiso de toda la vida, pleno de y elaborado con productos cotidianos. Gracias a las verduras, especias y a un caldo reconfortante, se consigue un guiso muy sabroso, ideal para degustar como plato único.
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