Descubre un menú lleno de sabores frescos y nutritivos. Esta semana destacamos la miel, un alimento que nos regalan las abejas y que vale tanto para recetas dulces como saladas.
La miel se obtiene a partir del néctar de las flores, que las abejas transforman en un producto rico en azúcares, lo que explica su larga conservación. Su perfil varía según el origen floral: las mieles claras (flores, azahar) son suaves y delicadas; las oscuras (bosque, castaño), más intensas, con matices tostados. En cocina, no solo endulza: favorece la caramelización, por lo que resulta útil para lacar carnes, dorar verduras o aportar brillo y cuerpo a salsas y vinagretas. En repostería, ayuda a retener la humedad y prolonga la jugosidad de masas y bizcochos. También actúa como contrapunto en platos salados —quesos curados, carnes grasas o aliños con vinagre—, equilibrando sin enmascarar sabores. Conviene controlar la temperatura: por encima de 160–170 ºC puede oscurecerse en exceso y desarrollar notas amargas, por lo que se recomienda añadirla al final o trabajarla a fuego moderado.
Te proponemos un menú semanal día a día tan saludable y equilibrado como sabroso. Sigue nuestros consejos y recetas y la organización y planificación de tus comidas serán mucho más fáciles.
Batido de papaya y leche de coco ligera
Café o infusión
Gelatina 0%
Tortita de arroz con aguacate triturado
Yogur griego 0% con miel y nueces troceadas
Café o infusión
Nectarina
Grisini integral con loncha de lacón y gotas de AOVE
Macedonia de pera y manzana con zumo de limas
Café o infusión
Yogur líquido
Onza de chocolate negro
La sepia, un marisco que ahora está en plena temporada, no admite el mismo tratamiento según su tamaño. Las piezas pequeñas, más tiernas, funcionan mejor en cocciones breves —plancha, fritura o salteado—: bastan unos minutos para que queden jugosas. Conviene secarlas bien antes para favorecer el dorado y evitar que cuezan en su propio jugo. Las de mayor tamaño, más firmes y fibrosas, agradecen elaboraciones largas —guisos, arroces caldosos o estofados—, donde el calor sostenido ablanda su textura y concentra el sabor. Un buen sofrito o la propia tinta intensifican el conjunto. Hay una regla clave para cocinarla: o se elabora en un tiempo corto (en unos 5 minutos) o se hace en uno prolongado (a partir de media hora); con tiempos intermedios es muy posible que quede dura.
Habla ahora…