Antes de comenzar la receta, ponemos los anacardos a remojo y en agua, durante 8 horas. Es importante también que el molde donde coloquemos la tarta sea desmontable para que a la hora de desmoldar quede perfecta, sino es así, podemos usar film para sacarlo del molde.
Para preparar la base ponemos en la trituradora los dátiles o pasas, y las almendras o nueces y trituramos muy bien. Se irá formando una especie de pasta pegajosa a la que añadimos el sirope de agave y volvemos a triturar.
Si los dátiles o pasas están un poco secos los pondremos a hidratar primero; esto se hace poniendo los dátiles o pasas en un bol con agua (que el agua cubra los dátiles) una media hora. Pasado este tiempo desechamos el agua, los escurrimos muy bien y ya tenemos los dátiles listos para hacer nuestra base con la consistencia que necesitamos.
Vertemos la mezcla en el molde y, con la ayuda de una cuchara, vamos integrando bien todos los ingredientes hasta que se forme una masa que se pueda trabajar bien. Lo veréis muy rápido porque se empieza a apelmazar.
Con la ayuda de una paleta vamos repartiendo la mezcla por la base del molde, es importante que vayamos presionando para que quede bien compacto. Nos podemos ayudar con las manos para presionar y terminar de compactar la base. Debemos intentar que el grosor de la base sea el mismo en toda la superficie del pastel. A continuación, ponemos el molde con la base en el congelador y mientras tanto preparamos el relleno.
Para preparar el relleno escurrimos los anacardos que teníamos en remojo, los lavamos bien bajo el grifo y los volvemos a escurrir para después ponerlos en el vaso de la batidora junto con la leche de coco, el zumo de limón, el sirope de agave (o el endulzante que uséis), el aceite de coco y la vainilla. Batimos bien a máxima potencia hasta que nos quede una crema sin grumos.
Sacamos el molde que teníamos en el congelador con la base de dátiles o pasas, y almendras o nueces, y vertemos la mezcla anterior. Es importante repartir bien por toda la superficie del molde.A continuación, cogemos el molde por los lados y damos unos pequeños golpes contra la encimera para asentar bien la mezcla y que no quede aire y lo metemos en el congelador.
Para preparar la cobertura solo tenemos que poner en el vaso de la batidora las fresas, la cucharadita de semillas de chía y la de zumo de limón. Lo batimos todo bien hasta que no queden grumos. Sacamos el molde del congelador y añadimos la cobertura de arándanos por encima. Debemos dejarlo durante un mínimo de 5 horas en el congelador para que adquiera la consistencia deseada.
Para consumir la tarta, la dejamos a temperatura ambiente y esperamos una media hora desde que la sacamos del congelador. Si no la vamos a comer toda en el momento, cortamos los trozos que vayamos a consumir y el resto lo volvemos a dejar en el congelador. Es recomendable que cada vez que vayamos a consumirla esperemos media hora.
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