Morder una fruta fresca, jugosa y dulce es todo un placer en nuestros sofocantes veranos. Melones, paraguayos, nectarinas y melocotones son las elecciones perfectas para refrescarnos, hidratarnos y beneficiar a nuestro organismo en la temporada estival.
Llamamos frutas con hueso a las que tienen piel exterior, una pulpa jugosa y carnosa y un hueso central. Realmente, aunque lo llamamos hueso, se trata de una parte endurecida que envuelve la semilla. Te hablamos de algunas de ellas, que ahora se encuentran en su mejor momento.
Los melocotones son quizá la fruta más reconocida en esta categoría. Existen muchas variedades, entre las que te destacamos el amarillo y el rojo. Ambos proceden del género prunus, que en su origen provienen de Asia, y que llegaron a Europa a través de Persia. Se trata de frutas muy refrescantes, que aportan agua, fibra, potasio y antioxidantes. Se diferencian en el color de su aterciopelada piel, y en que el amarillo tiene una pulpa más firme, lo que lo hace ideal para preparaciones con estructura, y el rojo es más aromático y se asocia más al consumo al natural.
Las nectarinas son una mutación natural de los melocotones, con los que están muy emparentados. Es una fruta de una piel lisa, brillante y fina, lo que la convierte en muy agradable para morder directamente. Llaman la atención sus vivos colores, que van del amarillo al rojo pasando por el naranja, que contrastan con una pulpa de colores mucho más tenues, entre el blanco y el amarillo, que tiene una consistencia firme y jugosa. En cuanto a su sabor, sigue siendo dulce, pero con un toque ácido mucho más marcado que en el melocotón. Se trata de otra fruta muy hidratante, que nos aporta fibra, vitamina C y carotenoides.
Otra variedad del melocotón, más achatada y con una piel fina y con pelusilla, es el paraguayo o paraguaya (que no proviene de Paraguay, sino de Asia como el resto de “la familia”). Debido a su tamaño y forma, es una fruta ideal para comer con la mano. Sus beneficios para nuestro organismo son muy similares al resto de este tipo de frutas, ya que nos aporta agua para hidratarnos, fibra que favorece la digestión, vitaminas, antioxidantes y potasio.
Si tuviéramos que nombrar la fruta estrella del verano, muchos coincidirían en elegir el melón. Y de los varios tipos de melón que hay, en nuestro país el llamado piel de sapo es quizás el más apreciado. Su corteza verde moteada y su interior de color claro, jugosidad y gran perfume, lo convierten en todo un símbolo de nuestro verano. Su sabor es muy característico, y es ideal para comerlo solo en rodajas, o en preparaciones ya clásicas como en ensaladas, sopas frías, brochetas o con su inseparable jamón. Lo ligero y refrescante que resulta se debe a su gran contenido en agua, y además aporta potasio, vitaminas y antioxidantes.
Los vas a poder encontrar en nuestros centros de firmas tan prestigiosas como El Corte Inglés o Vicentín, que es toda una institución en el mundo hortofrutícola de la Comunidad Valenciana desde 1944.
Ha llegado el momento de que le des un buen mordisco a estas frutas y sientas cómo la boca se te hace agua. Literalmente.
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