Existen tantas tartas de queso como tipos de quesos hay en el mundo. Hoy te enseñamos a elegir los que, en función de tus gustos, te van a aportar el sabor y la textura que necesitas para que tu cheesecake sea de diez. Haznos caso: ¡Hay vida más allá de la tarta de La Viña!
Sin llegar a profundizar en el origen de la tarta de queso, que no está ni mucho menos en la Nueva York de finales del siglo XIX, consideramos que nunca está de más hacer algunos apuntes sobre esas recetas que han traspasado todas las fronteras habidas y por haber. Es el caso de la tarta de queso, que cuenta con todo tipo de versiones a lo largo y ancho del mundo. Desde la elaborada con ricotta (Italia), hasta las que se popularizaron en el centro de Europa empleando queso quark. Sin olvidar nuestra contribución patria, que es esa famosa tarta de queso cremosa y ligeramente quemada de origen vasco (creada en el restaurante La Viña y elogiada por The New York Times), o la ya mencionada 'New York Cheesecake', elaborada también con queso crema.
Pero hoy en día ya no es necesario que viajes hasta Estados Unidos, Europa o Asia (la japonesa es la más esponjosa de todas) para disfrutar de una irresistible tarta de queso. ¡Ni siquiera tienes por qué ser un avezado cocinillas! Y lo mejor de todo es que serás tú quien decida el punto de cocción (esto determinará que sea muy cremosa, ligera o densa), que lleve o no base de galleta triturada con mantequilla... ¡Y que tenga o no cobertura por la superficie! En ese caso, recuerda que no tienes por qué limitarte a la típica mermelada o confitura de fresa, frambuesa, moras, arándanos, grosellas... Porque no solo de frutos rojos vive la tarta de queso. Atrévete con naranja, limón, kiwi, mango, piña... O, ya puestos, con una untuosa crema de chocolate, dulce de leche, toffee o caramelo. Pero antes, aprende a identficar los mejores quesos para una tarta de queso, porque esto va a tener una incidencia directa en el resultado.
Aunque llevamos un buen rato hablando de quesos en plural, lo cierto es que muchos devotos de la tarta de queso solo necesitan uno para ser las personas más felices del mundo. Y es curioso, porque no pueden ser más diferentes, pero tanto la archiconocida 'New York Cheesecake' como la codiciada elaboración de La Viña necesitan única y exclusicamente de un queso crema. Ahora bien, nosotros estamos en la obligación de comunicarte que hay otros quesos frescos -de textura suave, ligera y untuosa- que son perfectos por su sabor delicado -ricotta, requesón, quark, fresco, cottage o mascarpone- y que puedes usar en solitario o acompañados de algunos con más personalidad, como los que te dejamos más abajo.
Para los verdaderos amantes del queso, la cosa se empieza a poner interesante. En estas referencias ya encontramos algo de maduración y menos humedad, lo que se traduce en un interior suave y ligeramente cremoso, pero también una textura más firme que la de los quesos frescos. A este grupo pertenecen iconos como el camembert, el brie, el reblochon, el taleggio o el morbier, por citar algunos de los más populares. Nos van a dar una consistencia más sedosa y un sabor con matices muy interesantes, que suelen llevarse de maravilla con la mermelada de frambuesa. Por cierto, no te entretengas en quitar la corteza porque suele ser comestible y que la descartes no influirá demasiado en el resultado.
Seguimos viajando por Europa a través de sabores tan genuinos como los que definen al cheddar, gouda, emmental, edam, gruyère o idiazabal. Ahora descubrimos piezas de textura más firme y compacta, ya que estos quesos prensados han experimentado procesos más largos de maduración. De ahí que hablemos de sabores más intensos y de una estructura más firme que será la que garantice consistencia y estabilidad a nuestra tarta de queso, que en este caso va dirigida a ese perfil que agradece un sabor más concentrado. Eso sí, en este caso, no son tan fáciles de integrar en la mezcla como los anteriores. Ten en cuenta que te llevará más tiempo y esfuerzo conseguir fundirlos bien, pero esto es necesario para que haya una homogeneidad.
Con los quesos que te hemos presentado hasta ahora vas a poder elaborar maravillosas tartas de queso, pero siempre podemos ir un paso más allá. Sobre cuando las personas que la van a disfrutar agradecen los sabores fuertes y complejos característicos de referencias de pasta dura -recomendamos rallar antes de incorporar a la mezcla- como pecorino romano, parmigiano reggiano o un manchego bien curado. Y, para los más valientes, dejamos diferentes opciones de quesos azules -de sabor fuerte, salado y sutilmente picante- que, en función del tipo y del grado de maduración, pueden ofrecernos una textura que oscila entre cremosa a semidura. ¡Esta es la opción para los más valientes! Toma nota de nuestros favoritos: roquefort, gorgonzola, stilton y cabrales.
Hay veces que, por causas de fuerza mayor, no nos queda otra que saltarnos las aproximadamente 6-7 horas de elaboración que conlleva toda tarta de queso elaborada en casa (si tenemos en cuenta el obligatorio reposo). Para esos casos, en cualquiera de los supermercados El Corte Inglés vas a poder elegir entre diferentes opciones: desde tartas de queso individuales, que son el postre o la merienda perfecta para esos días que vamos con la lengua fuera, hasta elaboraciones gourmet de mayor tamaño pensadas para compartir en la sobremesa del domingo.
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