Descubre un menú lleno de sabores frescos y nutritivos. Esta semana destacamos el chocolate negro, el alimento que es sinónimo de felicidad.
Dicen que el chocolate negro nació en el siglo XIX en Inglaterra gracias a J.S. Fry & Sons, pionero en crear las tabletas sólidas. No todos son iguales: el porcentaje de cacao, el tipo de grano y el proceso de fermentación y tostado modifican su aroma, sabor y textura. Cuanto más cacao, más intenso y menos dulce. En la cocina salada aporta profundidad: rallado sobre verduras asadas, fundido en salsas para carnes o aves, sobre setas, o mezclado con aceite y hierbas Aunque calórico, aporta antioxidantes y… felicidad, de ahí que sea adictivo: libera feniletilamina, que activa los mismos sistemas que el enamoramiento, y triptófano, que ayuda a producir serotonina.
Te proponemos un menú semanal día a día tan saludable y equilibrado como sabroso. Sigue nuestros consejos y recetas y la organización y planificación de tus comidas serán mucho más fáciles.
Pan de centeno con aguacate y huevo poché
Café o infusión
Onza de chocolate negro 85%
Lomo de novillo argentino gratinado
Pera
Leche de soja con granola integral
Café o infusión
Manzana
Pavo encebollado con pasas y piñones
Lascas de cecina de León
Pan wasa con tomate rallado y lonchas de jamón ibérico
Café o infusión
Kiwi
Albóndigas de salmón y salsa de arándanos
Yogur líquido
Batido de plátano y frutos rojos aderezado con semillas de lino
Café o infusión
Requesón con canela
Nueces
Yogur griego 0% con uvas y avellanas crudas
Café e infusión
Galleta de avena integral
Brocheta de tomate cherry con queso feta y orégano
Bol de 3 rutas de temporada con zumo de pomelo natural
Café o infusión
Natilla 0%
Lata de mejillones al natural
No todos los bacalaos ahumados son iguales: la especie, el tiempo de salado previo y el tipo de madera utilizada para el ahumado (como roble o haya) modifican notablemente su aroma y sabor. En todos los casos, su textura firme y jugosa permite usarlo tanto en crudo -en ensaladas, tartares o canapés-como ligeramente cocinado. En este caso, incorpóralo al final de cremas, purés o guisos para que libere todo su sabor sin resecarse, pero evita cocciones prolongadas -pierde su textura y matices-. Para conservarlo, lo ideal es hacerlo siempre en frío. Una vez abierto, dura 2 o 3 días, después, se reseca.
Habla ahora…