Descubre un menú lleno de sabores frescos y nutritivos. Esta semana destacamos el codillo, un alimento típico del centro de Europa, que se cocina muy despacio para resaltar su ternura y melosidad.
El codillo es la parte de la pata del cerdo que queda junto a la articulación, una pieza conocida también como jarrete. Es un clásico de la cocina centroeuropea, especialmente en Alemania, Austria o la República Checa, pero también de muchos guisos tradicionales españoles. Puede encontrarse fresco, curado o ya precocido, y su riqueza en colágeno y grasa infiltrada es precisamente lo que le da ese punto tierno y jugoso tan característico. Por eso se cocina despacio, sin prisas, ya sea hervido, estofado o asado tras una cocción previa, para que la carne se vuelva melosa y el sabor gane profundidad.
Te proponemos un menú semanal día a día tan saludable y equilibrado como sabroso. Sigue nuestros consejos y recetas y la organización y planificación de tus comidas serán mucho más fáciles.
Kéfir con dados de kiwi y semillas de girasol
Café o infusión
Frutos secos variados
Queso fresco batido con granada y nueces
Café o infusión
Zumo de pomelo natural
Galleta Digestive integral con mermelada light
Tostada integral con tapenade y AOVE
Café o infusión
Yogur líquido
Lubina con salsa de pimienta verde y patatas Hasselback
Caqui
Huevo pasado por agua con colines integrales
Café o infusión
Manzana
Cuscús de coliflor y brécol con conejo
Natilla 0%
Pimientos rellenos de crema de aguacate y vinagreta de anchoas
Batido de leche de avena con pera y un toque de jengibre
Café e infusión
Onza de chocolate negro
Carrilleras de cerdo en olla a presión
Lascas de mojama
Cereales integrales con leche desnatada
Café o infusión
Mandarina
Codillo con puré de patata al pimentón
Quesito desnatado
Pan integral con margarina ligera y rodajas de plátano
Café o infusión
Cuajada
Gilda
La margarina nació de una apuesta. En 1869, Napoleón III convocó un concurso para encontrar un sustituto barato y estable de la mantequilla que alimentara al ejército y a las clases populares, y el reto lo ganó el farmacéutico francés Hippolyte Mége-Mouriès. Así nació la margarina, elaborada inicialmente a partir de grasas animales y hoy mayoritariamente de aceites vegetales. Durante décadas se obtuvo mediante hidrogenación parcial, lo que generaba grasas trans —con efectos poco saludables—, pero la industria ha reformulado su producción para reducirlas al mínimo y, además, enriquecerlas con otros nutrientes.
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