Descubre un menú lleno de sabores frescos y nutritivos. Esta semana destacamos el filet mignom,el trozo más tierno del lomo de res, que debe cocinarse de forma muy veloz.
Esta pieza de carne proviene de la parte más tierna y magra del lomo de res, o lo que es lo mismo, uno de los tres cortes (la punta) en los que puede dividirse un solomillo. Apenas presenta tejido conectivo ni grasa, lo que hace que sea muy tierno, de textura suave, prácticamente se derrite en la boca. Para disfrutar de estas cualidades hay que cocinarlo rápido, sellándolo antes a fuego alto y dejándolo reposar después de la cocción para que los jugos se redistribuyan. Ingredientes como las hierbas frescas, la mantequilla o las salsas de vino realzan su delicadeza.
Te proponemos un menú semanal día a día tan saludable y equilibrado como sabroso. Sigue nuestros consejos y recetas y la organización y planificación de tus comidas serán mucho más fáciles.
Batido de frutos rojos con leche de soja ligera y copos de coco
Café o infusión
Gelatina 0%
Yogur griego desnatado con trocitos de galletas Digestive
Café o infusión
Mandarina
Guiso de pollo campero, canela y limón
Aceitunas gordal
Pan wasa con queso crema light y aguacate, triturado aderezado con zumo de limón
Café o infusión
Kiwi
Dorada al horno con salsa de trufa
Anacardos
Bol de granola con leche desnatada y semillas de chía
Café o infusión
Pera
Lomo de novillo argentino gratinado
Lascas de lomo ibérico
Revuelto de claras de huevo de corral con champiñones laminados y orégano
Café e infusión
Manzana
Salmón noruego en escabeche de sidra y remolacha
Yogur líquido
Corona de bizcocho de mango y vainilla
Café o infusión
Zumo de naranja natural
Onza de chocolate negro
Sándwich integral de jamón cocido de pavo, queso emmental en lonchas y brotes de lechuga
Café o infusión
Rodaja de piña
Brocheta de cherry y dados de feta
La fuerza de una harina indica cuánto gluten tiene, que es lo que ayuda a las masas a subir y mantener su forma. Cuanto más gluten tenga, más fuerte será la harina y mejor para hacer, por ejemplo, panes o bollos. Para pasteles y galletas, en cambio, se usa harina más floja, ya que no necesitan crecer mucho su volumen. Hay diferentes maneras de medir la fuerza, pero una forma común es el valor W: una harina muy floja tendría un W entre 80 y 140; una muy fuerte, para masas con mucha grasa y azúcar, tendría un W superior a 300..
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