Descubre un menú lleno de sabores frescos y nutritivos. Esta semana destacamos la ensaladilla rusa, de la que no se conoce el origen de su apellido pero a la que nadie se resiste.
Una russian salad de langosta y, más tarde, la ensaladilla Olivier de carne de caza —ambas del siglo XIX— están en el origen de la actual ensaladilla rusa. O quizá no del todo, porque en esas mismas fechas existía en España una ensalada de verduras cocidas con mahonesa. La versión que hoy conocemos se consolidó en el siglo XX, cuando se convirtió en tapa habitual de bares y tabernas: patata como base, otras hortalizas como la zanahoria, un poco de atún en lata, huevo cocido y mahonesa. Se llama “rusa” sin que esté claro el motivo y, de hecho, durante el franquismo se intentó rebautizar como ensaladilla española sin mucho éxito. Tampoco existe una única versión: en algunas regiones se sustituye el atún por gambas o se añade cebolla. Lo que sí parece indiscutible es que la patata debe mezclarse tibia con el resto para que el resultado sea realmente sabroso.
Te proponemos un menú semanal día a día tan saludable y equilibrado como sabroso. Sigue nuestros consejos y recetas y la organización y planificación de tus comidas serán mucho más fáciles.
Tostada de pan de centeno untada con mezcla de queso crema 0% y rúcula
Café o infusión
Zumo de naranja natural
Gelatina 0%
Galletas Digesive con mermelada dietética
Café o infusión
Yogur líquido
Rodaja de sandía
Salchicha alemana con mayonesa de mostaza y crujiente de patata
Granola con leche desnatada o vegetal
Café o infusión
Fruta de la pasión
Tortita de arroz sabor fruta
Las sardinas no saben igual según la época del año. Su carne es más magra tras el desove, entre finales de invierno y primavera; adentrado el verano, su contenido graso está en su punto máximo y eso hace que resulten especialmente sabrosas. En ese momento, no necesitan aceite para cocinarse: su contenido graso se funde al calor y actúa como su propio medio de cocción. Por eso en las parrillas tradicionales de las costas españolas se asan sin añadir nada, y aun así quedan jugosas, brillantes y con ese aroma inconfundible a vacaciones.
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