Descubre un menú lleno de sabores frescos y nutritivos. Esta semana destacamos el queso gruyer, un ingrediente que enriquece todo tipo de platos.
El gruyère o gruyer, originario del cantón de Friburgo (Suiza), se elabora con leche cruda de vaca y madura un mínimo de cinco meses, aunque muchas piezas superan el año de afinado. Estas curaciones largas tienen matices complejos, ligeramente especiados y salinos, sin tanto sabor láctico ni tan dulce como las piezas más jóvenes. Funde de forma uniforme y elástica, por eso es esencial en la fondue suiza tradicional y en clásicos franceses como la sopa de cebolla gratinada o el croque-monsieur. Rallado, aporta profundidad a quiches, soufflés y gratinados; en lascas, va bien en ensaladas templadas o platos de pasta; y, en dados, enriquece tablas y aperitivos.
Te proponemos un menú semanal día a día tan saludable y equilibrado como sabroso. Sigue nuestros consejos y recetas y la organización y planificación de tus comidas serán mucho más fáciles.
Pan Wasa con tomate, jamón serrano y AOVE
Café o infusión
Piña en almíbar baja en azúcar
Bol de manzana, pera y kiwi con zumo de naranja
Café o infusión
Gelatina 0%
Lomo de salmón a la crema balsámica de módena con arroz, pasas y piñones
Yogur líquido
Batido de plátano, fresas y leche desnatada
Café o infusión
Onza de chocolate negro
Alubias estofadas con verduras
Lascas de mojama
Galletas Digestive con mermelada light
Café o infusión
Requesón
Merluza al papillote con zanahorias, bimi y su crema
Manzana
Cereales integrales con leche de soja y pipas
Café e infusión
Mango
Encurtidos
Tortitas de arroz integral con queso crema y pavo
Café o infusión
Papaya
Chuletón de ternera gallega suprema con chalota pochada
Aceitunas rellenas
Pulguita de atún al natural con rúcula
Café o infusión
Mandarina
Brochetas de tomates cherry y dados de feta
No todas las hierbas aromáticas funcionan igual según estén frescas o secas. Las primeras conservan intactos sus aceites esenciales volátiles, compuestos sensibles al calor, de ahí que su uso óptimo sea al final de la cocción o en cocinados muy breves. O en platos como ensaladas, carpaccios, ceviches, salsas frías, mantequillas aromatizadas o aceites infusionados en frío. Las secas concentran su sabor porque han perdido agua. De hecho, el calor prolongado ayuda a que liberen su aroma. Es el caso de orégano, tomillo, romero o laurel. Son, definitivamente, las ideales para guisos, estofados o caldos.
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