Descubre un menú lleno de sabores frescos y nutritivos. Esta semana destacamos la sandía sin pepitas, una fruta de verano que puede valer para todo.
La sandía sin pepitas se ha convertido en una de las grandes aliadas en la cocina. Al no tener semillas, abre un abanico de posibilidades más allá de tomarla tal cual. Es ideal para ensaladas con quesos potentes, gazpachos refrescantes o incluso marcada a la plancha para caramelizar sus azúcares naturales. También para elaborar sorbetes de textura sedosa y preparar reducciones o salsas agridulces que acompañan a la perfección carnes rojas y pescados a la brasa. Es importante saber que estas sandías no son mejores ni peores que las tradicionales; simplemente, son el resultado de un cruce genético natural para que se desarrollen sin esas pepitas presentes.
Te proponemos un menú semanal día a día tan saludable y equilibrado como sabroso. Sigue nuestros consejos y recetas y la organización y planificación de tus comidas serán mucho más fáciles.
Bol de sandía sin pepitas y dados de melón con kéfir.
Café o infusión
Biscotte integral con tapenade
Galletas Digestive con mermelada diet. Café o infusión
Café o infusión
Melocotón
Brocheta de tomate cherry y mozzarella fresca
Granola baja en azúcar con leche de almendra 0%.
Café o infusión
Albaricoque
Vichyssoise con chuleta de cerdo a la plancha
Polo de frutas bajo en azúcar
Smoothie de zumo de manzana casero o bajo en azúcares, fresas y kiwi.
Café o infusión
Onza de chocolate negro
Nueces
Tartar de tomate en conserva, aceitunas muertas y tomillo limón
Pan wasa untado de queso crema bajo en grasa y loncha de pavo braseado.
Café e infusión
Nectarina
Batido de leche de soja con café expreso, plátano y manzana. Servir con hielo
Café o infusión
Mango
Aguja de Ternera Gallega en Roast Beef con ensalada de patata
Tortita de arroz con aguacate triturado
Ensalada de sandía con queso de burrata y aceite de albahaca
Huevos revueltos con dados de jamón serrano
Café o infusión
Papaya
Paella de verduras con chipirones
Cono de helado light
La carne picada de calidad tiene un secreto: picarla a cuchillo para mantener intacta la integridad de la fibra muscular, que suele desgarrarse si se trocea en una picadora industrial. Además, esta técnica garantiza la retención de los jugos naturales y permite una distribución precisa de la grasa, evitando que se emulsione y logrando una textura superior. ¡Ah! Y recuerda picarla siempre al momento, justo antes de cocinarla, pues la carne picada pierde su frescura y propiedades con una rapidez asombrosa al exponer su superficie al aire y al calor.
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